Fotohambrientos

domingo, 26 de febrero de 2012

Posesiones inmateriales

    Esta entrada es una pequeña reflexión sobre nuestra íntima conexión con nuestro entorno, tanto urbano como natural, con nuestros paisajes y nuestro patrimonio histórico.
    El árbol que podeis ver aquí tiene un significado muy especial para Rosana, mi compañera. Es tan especial que le llama "mi" árbol, y de vez en cuando le hace una visita, especialmente cuando está nevado, esperando obtener esa foto que le haga justicia, no sólo al árbol y el paisaje que lo envuelve, sino también a ese vínculo emocional que ha nacido entre los dos.


    Pues bien, esto no es algo único ni extraño, todos tenemos rincones especiales donde podríamos permanecer refugiados durante horas y días, donde no nos importaría "permanecer". Aunque es un hecho conocido e incluso estudiado, es algo que hasta hace poco no ha empezado a valorarse. La protección del paisaje, algo que forma una parte tan importante de lo que somos como nuestra historia, cultura o azares personales, algo básico para nuestro ser, hasta hace poco no se valoraba.


    En nuestro país y en el mundo en general, el paisaje, la naturaleza y el patrimonio ha sido maltratado, vilipendiado y destruido, pero al igual que hay muchos que no dudan en destruirlo para conseguir riqueza inmediata, también hay quién lucha por protegerlo y cuidarlo.
    Para aquellos que trabajan en ese sentido surgen en ocasiones luces inesperadas, luces que aunque tarden en fructificar son un principio esperanzador. Para los que amamos nuestros paisajes y patrimonio surgió en el año 2000 la llamada declaración de Florencia, firmándose el Convenio Europeo del Paisaje en esa maravillosa ciudad. Este convenio empieza ahora a dar algunos tímidos frutos que, esperamos todos, germinen en un futuro libre de especulaciones y destrucción de nuestro patrimonio.


    Este maravilloso árbol, como podréis ver, puede emocionar tanto que su principal admiradora es capaz de importantes sacrificios para buscar su especial comunión con él. Aquí la tenéis en plena ventisca de nieve tratando de sacar lo mejor de "su" árbol.

5 comentarios:

Cata Loshuertos dijo...

Tienes razón, en algunos lugares parece que esa comunión con la naturaleza es mucho más intensa. Me gusta tu reflexión acerca de la protección del paisaje, está tan intimamente relacionado con nosotros que ni siquiera nos damos cuenta de los cambios, los percibimos muy dolorosos cuando alguien los destruye, pero antes no nos hemos dado cuenta que también debíamos haberlos defendido.
Por cierto y ya que tu blog es también de fotos: fantásticas todas, tienen una luz estupenda, como siempre en tus trabajos: nada es improvisado. Saludos.

José Carlos M. Robles dijo...

Muy emotivo, sentido y cargado de razones. Destila amor y pasión por la naturaleza. Además me gusta como símbolo de esa unión que parece habitar entre los tres. Rosana, Tú y el ÁRBOL. Con mayúsculas.

Buen trabajo.

Miquel dijo...

por las i`mágenes y tus comentarios creo que el árbol también es un poco tuyo.....

massay dijo...

molt bona feina juan.tot un exemple.
que aquests vicncles vos segueixin unint molts d'anys...serà senya de salut personal i del paisatge

Manolo Cabalga dijo...

Hola Juan.
De las cuatro fotos, me quedo con esta última, por esa gran expresividad.
Reflexión, que os une a este árbol, será un símbolo de protección, a tener en cuenta para cuidar de este y de esos futuros que tendrán que nacer. ¡Y, Quién le va a explicar a las cabras, que a los árboles hay que dejarlos crecer!
Saludos.