Seguimos nuestro periplo por este bellísimo país, ahora en una escapada al Sognefjord, tratando de encontrar esa foto siempre buscada y nunca encontrada.
El tiempo no acompaña, la lluvia entorpece e impide en gran medida el trabajo fotográfico, pero a cambio alimenta este país de agua, donde en cada rincón se puede encontrar no uno sino cientos de torrentes, ríos, lagos, cascadas... una verdadera maravilla natural.
El paisaje es muy variado y, a medida que se cubren kilómetros, cambia a cada momento, sorprendiéndote con su variedad y belleza, un verdadero placer rodar despacio por estas carreteras donde el límite de velocidad no supera los 80 km por hora.
Como siempre, lo mejor para poder disfrutar del viaje es hacerlo en buena compañía, y con tiempo para perderte, siempre sin prisas y con ganas de descubrir.


