Fotohambrientos

Mostrando entradas con la etiqueta viaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta viaje. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de abril de 2015

Islas Lofoten


     La primera revisión de fotos de nuestra visita a las Islas Lofoten está completada y ya podemos hacer un pequeño resumen de nuestro viaje.

     En esta ocasión Rosana y yo hemos decidido hacer un texto común, para que no os aburráis leyendo en los dos blogs, aunque cada uno colgará sus fotos, con lo que podréis criticar el doble.

     Este viaje ha sido largo, casi quince días de disfrutar y compartir pasión. Lo peor el largo viaje para llegar al norte, unos 3.200 Km. desde Palma de Mallorca, hubo que hacer noche entre vuelos tanto a la ida como a la vuelta, aunque se hizo muy llevadero.

     El contacto con nuestro destino empieza en Bodø, donde llegó nuestro último vuelo y donde alquilamos el coche para nuestra ruta. Bodø no es una localidad espectacular, pero tiene casi todo lo que pueda necesitar un viajero, ¡incluido alojamiento asequible y con sopa de cortesía por la tarde, ideal tras una fría jornada de fotografía!. Bodø tiene también la mayor población de Pigargo Europeo (Haliaeetus albicilla) del mundo, con lo que todos los fanáticos de la fotografía de aves tienen una buena excusa para ir.


     Para llegar a las Islas Lofoten partimos en el ferry que une Bodø con Moskenes, una de las entradas habituales a las Islas. De esta forma llegamos a la más meridional de las islas principales, Moskenesøya, donde nos alojamos cerca de la localidad de Reine, en la isla de Hamnøya.


     El entorno nos pareció magnífico, y las encantadoras rorbuer (cabañas de pescadores) que salpicaban el litoral le daban un toque colorido y humano a un entorno sobrecogedor que lo hacía todavía más espectacular.


   El tiempo irregular en forma de inagotable lluvia y el encontrarnos continuamente grupos de fotógrafos nos hizo preguntarnos si habríamos acertado al escoger el destino de nuestro viaje. Normalmente nos gusta encontrarnos en comunión con la naturaleza, en la medida de lo posible alejados de las multitudes, lo que parecía no iba a ser posible. Nada más lejos de la realidad, un par de treguas en la lluvia y poder alejarnos de las rutas habituales fueron suficientes para encontrarnos con la maravillosa naturaleza de estas islas.


     Tras nuestra estancia de tres días en la isla de Moskenesøya, en la que disfrutamos calentando motores y desentumeciendo los instintos fotográficos, nos dirigimos a Ballstad, en la isla de Vestvågøya, donde nos alojamos cuatro días en una acogedora rorbuer que nos sirvió como una magnífica base de operaciones y donde nos trataron muy bien, especialmente nuestro anfitrión Yngvar, que nos homenajeó descorchando un Rioja, todo un detalle en Noruega.


     Durante estos días, y prácticamente hasta el final, la lluvia dejó paso a un temporal de nieve. La única variación era el cambio de tipo de nieve, no llegamos a ver las decenas de formas que son capaces de diferenciar los esquimales, pero hubo para todos los gustos. Aquí pusimos a prueba el coche y lo acertado de escoger un 4x4, de otra forma no habríamos podido llegar a muchas de las localizaciones que visitamos, y mucho menos salir de allí. Abrir huella por caminos intransitables y llegar los primeros al alba a una playa nevada no tiene precio.


    Aunque lo intentamos, todavía no habíamos “cazado” nuestra primera aurora, el tiempo seguía sin acompañar y, aunque estiramos la espera en algunas localizaciones sólo sirvió para algún ejercicio de fotografía nocturna y para hacer evidente la necesidad de comprar un buen gorro para resistir el frío y el viento nocturno.


    A cambio, el tiempo dió un breve respiro, el suficiente para poder contemplar fugazmente el eclipse de Sol, que en estas latitudes fue casi total. Todo un regalo.

    Desde Ballstad nos dirigimos a Svolvær, última parada en las Lofoten. La llegada fue un poco traumática, después de días de pueblecitos acogedores y parajes semidesiertos, llegamos a una pequeña ciudad muy activa, parada del ferry Hurtigruten, y fue como despertar de un sueño. Después de la aclimatación, Svolvær fue otra buena experiencia con la que nos volvemos en la mochila.


    Además, durante nuestra estancia pudimos ver uno de los espectáculos naturales más magníficos que existen, la Aurora Boreal, y que ahora estamos deseando poder ver otra vez.


     Desde Svolvær nos dirigimos de nuevo a Bodø, esta vez saliendo por el norte a través de las islas Austvågøya y Hinnøya y, tras coger el ferry de Lødingen a Bognes, por la E6 hasta Fauske y desde ahí a Bodø. Este trayecto, sugerido por Rune, uno de los amables Policías de la Svolvær politistasjon, nos permitió variar nuestro regreso y de paso hacer una breve visita al parque nacional de Rago.


    Ya sólo quedaba despedirse de nuestra estancia en Noruega, y como no podía ser de otra forma lo hicimos apretando el disparador hasta el último momento.


    El periplo se salda con un total de 2292 Km. Recorridos en coche, seis vuelos, 4 ferrys y un sinfín de buenas sensaciones y experiencias vividas. Sin duda un viaje para repetir.

    Si queréis ver más fotos ya sabéis, visitad el blog de Rosana.

viernes, 15 de agosto de 2014

Islandia


     Ha habido tiempo ya para reposar este viaje. Las fotos están procesadas y el viaje nuevamente disfrutado a través de cada una de ellas.


    Nada más y nada menos que 2637 fotos de este viaje se han salvado de la quema, entre las mías y las de mi compañera de aventuras, Rosana.


     Más de 1600 he salvado, ¿seré más sentimental?. La verdad es que cuesta deshacerse de los recuerdos y vivencias, el “delete” duele cuando la única foto que queda es la trepidada, la desenfocada o absolutamente subexpuesta.


    A lo que vamos...

     Esta isla, con un tamaño aproximado a Guatemala o Corea del Sur... Os habréis quedado como yo cuando busque información, ¿ni idea de lo grande o pequeño? Pues os facilito las cosas: aproximadamente una quinta parte de España, una tercera parte de Noruega y … un poquito más grande que Portugal.


     Ya situados, he de decir que es un país que crece continuamente. Situado sobre la dorsal mesoatlántica, que divide la isla y se muestra especialmente activa en esta zona, no deja de crecer debido al vulcanismo.



     Debido a esto Islandia posee una riqueza inusual, energía geotermal casi ilimitada y barata, lo que la ha transformado de una sociedad siempre al borde de la miseria en sus albores, a encontrarse entre las sociedades con mayor renta per capita del mundo.


     Visitar y tratar de descubrir esta isla es todo un regalo. Es tan variada y especial que cubre las expectativas de todo viajero, no defrauda, uno puede encontrar desde volcanes a fiordos, glaciares, innumerables cascadas, ...



playas doradas... y oscuras playas azabache fruto de las inacabables erupciones volcánicas de la isla,


montañas, prados, campos de musgo infinitos, ...


todo tipo de aves nidificando, mamíferos marinos, … y gente relajada y amable, ¿se puede pedir más?


     Gracias a todos los que, con vuestros consejos, habéis ayudado a que este viaje haya sido excepcional, gracias IñigoBenito y Susi y Joan.

domingo, 11 de noviembre de 2012

La foto y demás valoraciones...

     Como fotógrafos debemos aprender a valorar nuestras fotos en su justa medida, como si fuésemos espectadores imparciales o, aún peor, espectadores críticos y resabiados. Esto es muy difícil porque muchas de nuestras fotos están ligadas a momentos y situaciones especiales, en ocasiones con condiciones prácticamente imposibles de luz, lluvia, viento o quién sabe que difíciles situaciones a solventar, lo que las asocia inevitablemente a su consecución.
    De esta forma perdemos nuestra objetividad y "vemos" el momento especial, lo que nos costó llegar, los cinco flashes que usamos, el viento que hacía imposible afianzar el trípode, en fin, no la valoramos en su justa medida.
    A mi me pasa esto con muchas de mis fotos, en ocasiones es suficiente con que no estén trepidadas para que me resulten satisfactorias cuando las situaciones son difíciles.
    Ejemplo de ello es esta pequeña seta que, simplemente con estar a foco ya me satisface, y es que un querido amigo fue poseído por el duende fotográfico y empezó a trotar y disparar alrededor de mí, los ojos brillantes del duende no dejaban de brillar dentro de mi amigo poseído y hacían botar mi trípode sin piedad.
    Finalmente, el duende lo alejó de allí y un  par de ellas se salvaron de la quema.


      Bromas aparte, es bueno viajar con amigos con una pasión común y que siempre nos aportan conocimiento y puntos de vista nuevos. En esta ocasión fue un fantástico viaje a la Selva de Irati que nos brindó buenas oportunidades fotográficas y buenos momentos con los amigos.



miércoles, 19 de septiembre de 2012

Buscando fotos

   Seguimos nuestro periplo por este bellísimo país, ahora en una escapada al Sognefjord, tratando de encontrar esa foto siempre buscada y nunca encontrada.
    El tiempo no acompaña, la lluvia entorpece e impide en gran medida el trabajo fotográfico, pero a cambio alimenta este país de agua, donde en cada rincón se puede encontrar no uno sino cientos de torrentes, ríos, lagos, cascadas... una verdadera maravilla natural.


    El paisaje es muy variado y, a medida que se cubren kilómetros, cambia a cada momento, sorprendiéndote con su variedad y belleza, un verdadero placer rodar despacio por estas carreteras donde el límite de velocidad no supera los 80 km por hora.


     Como siempre, lo mejor para poder disfrutar del viaje es hacerlo en buena compañía, y con tiempo para perderte, siempre sin prisas y con ganas de descubrir.

domingo, 24 de junio de 2012

Campos de Castilla


   Cuando esto se publique quizá haya vuelto ya a casa, con un pequeño periodo de vacaciones consumido y finiquitado, ya que lo escribo sin red y dejando todo listo para cuando la haya.
    He estado en Galicia, dejando transcurrir estos pocos días visitando a la familia y a los amigos, y para ello he tenido que cruzar toda la península, desde Valencia a Ferrol.
  Como no puede ser de otra manera, el gusanillo se despierta en cualquier rincón y con cualquier excusa. En esta ocasión una parada para comer fue la oportunidad para retratar los campos de Castilla.