Cuando te pica el gusanillo y los amigos te invitan a una salida, también es buena idea salir en Nochebuena. Un madrugón, y a tratar de capturar ese momento esquivo que siempre se nos escapa. Y es que parte del encanto de este arte es perseguir esas fotos a las que aspiramos, esas que se encuentran en el límite de nuestra capacidad técnica y de la conjunción de circunstancias que permitan atraparla, algo que raramente se da pero que mantiene viva la pasión.
Y es que poder disfrutar este día de tu pasión y de la compañía de tus seres queridos y amigos es quizá el mejor regalo.











